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Time of Grace en Español

¿Qué dice la biblia acerca de servir a los demás?

¿Qué dice la Biblia sobre servir a los demás? Dice que empieces con las personas que tienes enfrente. “Con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos”, escribió Pablo, uno de los primeros líderes de la iglesia cristiana. “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás.” (Filipenses 2:3–4). Fíjate en lo que no dice. No dice que lo arregles todo. Dice que prestes atención a las personas que sí puedes alcanzar.

Craig Campanella caminaba por su barrio en Harlem y vio una cancha de básquetbol donde los aros de la canasta no tenían redes.

No esperó a que otro lo arreglara, tampoco se quejó. Cuando se dio cuenta que no era responsabilidad del gobierno municipal, simplemente se encargó. “Me dije: ‘Tengo una escalera y las redes cuestan diez dólares, así que lo voy a hacer yo’”. Eso fue en el 2010.

Cuando se mudó a Queens, se llevó consigo su propio proyecto de servicio comunitario de poner nuevas redes de basquetbol. Tan solo este año quiere reemplazar al menos cincuenta redes rotas o inexistentes de los parques que se encuentran cerca de él. (Calcula que por lo menos 200 redes necesitan reemplazo).

Aunque ya sale en las noticias a nivel nacional, no pierde la perspectiva. Como le dijo a CBS New York: “Mira, hay problemas más importantes en el mundo, pero esto es algo que yo puedo hacer”.

Eso me encanta y me recuerda que en medio de tantos problemas en el mundo de hoy, puedo buscar las redes inexistentes en mi vida.

Reparando mis “redes”: ¿por dónde se empieza a servir a los demás?

Creo que deberíamos tomar muy enserio el ejemplo de Craig Campanella y aplicarlo a nuestra vida, prestando atención a las cosas y a las personas que tenemos enfrente de nosotros y que necesitan que las atendamos.

La teoría de las ventanas rotas que publicaron James Wilson y George Kelling en 1982. Sostienen que, si una ventana rota se queda así, puede comunicar que a nadie le importa. Y si a nadie le importan las cosas pequeñas, luego pueden venir problemas más grandes.

Aunque la teoría trata de criminología, me gusta aplicarla a mi vida diaria y a lo que tú y yo sí podemos controlar. No podemos arreglar todo el barrio, pero Dios nos preparó para poder arreglar una ventana rota. No podemos cambiar el mundo, pero Dios nos preparó para que notemos cuando se necesite una red. No podemos resolver los problemas de todos, pero sí podemos ayudar a sanar el corazón herido de una persona.

Buscando mi rol: ¿cómo saber qué necesidades de otros te tocan a ti?

Necesito este recordatorio porque últimamente algunas personas me han dado a entender (a veces directamente, a veces en publicaciones en redes sociales) que, si no me importa una causa que a ellos les apasiona, exactamente de la misma manera que a ellos, entonces no estoy haciendo lo suficientemente compasiva y les estoy fallando.

Te seré sincera: sí siento un poco de culpa. Pero luego recuerdo que no estoy capacitada para saber de cada tema. No tengo el don para atender cada problema que enfrenta el mundo. No tengo tiempo, energía física, energía emocional ni sabiduría ilimitada (Y tú tampoco). No es una excusa. Es reconocer con sinceridad cómo te hizo Dios, y es una parte importante de lo que significa ser llamado por Dios.

En otras palabras, yo no soy Dios. (Y tú tampoco).

Dios es Dios.

¿Qué es lo que nos quiere decir Efesios 2:10?

Este versículo nos ayuda a mantener la perspectiva sobre quiénes somos y lo que podemos lograr. “Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica” (Efesios 2:10). En vez de tratar de hacerlo todo, recordamos que Dios simplemente nos invita a seguirlo, a amarlo y a amar a las personas que encontramos en el camino. Así como usar nuestros dones para ser sus embajadores en este mundo.

Habrá quienes quieran hacerte sentir que le fallas a Dios porque su causa no es tu prioridad. Pero eso no es la verdad: lo que Dios les pidió a ellos no tiene por qué ser lo mismo que te pide a ti. (Aunque sí puedes orar por lo que a ellos les preocupa).

¿Dónde está tu red? Cómo empezar a servir a los demás esta semana

Dios nos llama a mantenernos conectados con las personas y nos dice: “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás” (Filipenses 2:3–4).

Tienes el llamado a servir a las personas que tienes enfrente, a las personas que Dios puso en tu camino. Tienes la capacidad de satisfacer esas necesidades porque Dios dispuso de antemano esa buena obra y la puso frente a ti.

Así que, en lugar de preguntarte qué hacen los demás, de qué hablan o qué opinan, busca esa red que falta, la ventana rota, el problema que te toca el corazón o que necesita de tus habilidades. Dios lo dispuso de antemano para que tú ofrezcas, ya sea ánimo, horas de voluntariado, bondad, apoyo económico u energía. Así es como se ve el servir a los demás la mayoría de las veces. No es para salir en las noticias. Solo pon una red a la vez.

El trabajo al que Dios te llama podría salir en las noticias a nivel nacional, pero lo más probable es que no. Y como dijo Craig Campanella, puede que haya problemas más grandes en el mundo, pero poner una red es algo que tú puedes hacer.

Linda Buxa es escritora y conferencista, y habla con bastante entusiasmo sobre ayudar a las personas a conocer alternativas naturales para cuidar su salud. A la mayoría de la gente le cae bien ir a un sauna, pero no a tantos les encantan las inmersiones en agua congelada.