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Time of Grace en Español

Suero anti-pereza

Creo que la mayoría de los adultos estamos de acuerdo en algo: la pereza puede ser desesperante. Incluso para los que nos consideramos un poco perezosos (¡porque sí, también nos frustra cuando falla la entrega en el mismo día!).

Por eso, cuando me inscribí en un taller para padres sobre cómo ayudar a los hijos a dejar la pereza, llegué feliz. Estaba lista para encontrarme con otros papás que también lidiaran con las mismas batallas. Imaginaba que podríamos reírnos un poco de cuántos calcetines recogemos al día o de cuántas veces repetimos “¡saca la basura!”.

Yo solo quería confirmar que yo no era el problema.

Pero el taller comenzó… y muy rápido me di cuenta de que sí lo era.

El enfoque no era tanto corregir la pereza de los niños, sino enseñarles a desarrollar las llamadas “funciones ejecutivas”: memoria, autocontrol, organización, manejo del tiempo, planificación, etc. Y el gran mensaje fue claro: los padres tenemos que modelar esas habilidades con calma, paciencia y amabilidad… una y otra vez.

Confieso que no quería oír eso.
Quería que me dieran la fórmula mágica para decir algo una sola vez y que funcionara.
Quería que otros papás se quejaran conmigo de lo duro que es ser padre.
Quería que alguien me dijera que estaba bien dejar que los calcetines se acumularan una semana más.

En el fondo, lo que quería era permiso para rendirme.

Y quizás tú también te has sentido así. Cansado, frustrado o simplemente sin ganas de seguir.

Pero así como la facilitadora no me dio una “salida fácil”, hoy tampoco te la voy a dar.
En lugar de eso, quiero recordarte algo mejor:

“Y todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”
— Colosenses 3:23

Todos pasamos por momentos en los que el cansancio o la ansiedad nos hacen querer rendirnos. Pero servimos a un Dios que nunca deja de amarnos, ayudarnos y perdonarnos. Ese amor es nuestro verdadero suero anti-pereza.

Jesús nunca se rindió contigo, ni siquiera cuando eso le costó su vida.

Así que, la próxima vez que sientas que no puedes más, intenta esto:

01 Haz una pausa. Cierra los ojos y respira hondo.

02 Habla con Dios. Cuéntale lo que te agobia, lo injusto, lo difícil, lo que te da miedo o te frustra. Pídele su fuerza.

03 Da el primer paso. Solo eso. Y luego otro.

04 Repite las veces que haga falta hasta terminar.

Jesús te ama, y nosotros también.
No estás solo en esto.
Haz lo difícil, paso a paso. Y si necesitas oración, cuéntanos para acompañarte en el proceso.