Saltar al contenido
Time of Grace en Español

¿El cristianismo es solo palabras… o realmente puedes confiar en él?

Estoy sentado en la clase de uno de mis profesores favoritos. Es alto, con una voz que va de acuerdo con su tamaño. Durante semanas he quedado fascinado con su experiencia y todo lo que sabe. Así que cuando pregunta si alguien estaría interesado en hacer un proyecto especial para él, levanto la mano de inmediato. Y para hacerlo aún más atractivo, promete regalarme su caja favorita de puros si acepto esta tarea extra. (Una o dos veces al año, disfruto un buen puro).

Presenté mi proyecto frente a la clase… pero nunca llegó el puro.

Tal vez se le olvidó. Tal vez nunca tuvo la intención de cumplir su promesa. Sea como sea, me pareció extraño que prometiera algo y no lo cumpliera.

Eso fue hace unos 20 años. Y en lugar de recordar todas las lecciones que me enseñó, lo que sigue viniendo a mi mente es ese profesor que hizo una promesa y no la cumplió.

(Y mientras lo juzgo, no puedo evitar preguntarme cuántas veces yo habré hecho promesas vacías a mi esposa, a mis hijos o a mis amigos. Cuántas veces habré decepcionado a otros por no cumplir mi palabra).

¿Puedo confiar en ti?

Cada vez que alguien rompe una promesa, por pequeña que sea, tú y yo empezamos a preguntarnos:
“¿Puedo confiar en ti? ¿Solo hablas bonito o de verdad cumples lo que dices?”

Cuando alguien rompe una promesa, comenzamos a dudar de todo lo demás que diga o haga.

Y esas preguntas nos acompañan a todos lados.

Incluso llegan a nuestra fe.

Miramos este libro antiguo, la Biblia, y al Dios que está detrás de ella, y nos preguntamos:
“¿Puedo confiar en ti? ¿O eres como todos los demás? ¿También rompes tus promesas?”

Un lugar donde puedes encontrar respuesta a esas preguntas es la Navidad.

Durante miles de años, Dios inspiró a los autores bíblicos a hacer cientos de promesas sobre la Navidad. Se prometió que el niño Jesús nacería en Belén (Miqueas 5:2), que nacería de una virgen (Isaías 7:14), que vendría de la familia de Abraham (Génesis 12:3) y que sería descendiente del rey David (2 Samuel 7:12-16).

Cumplir una sola de esas profecías ya sería humanamente imposible.

Jesús cumplió todas.

Ni una sola promesa quedó sin cumplirse.

¿Por qué esto es tan importante?

Porque el Dios de la Biblia no quiere que vivas con esta duda en tu corazón:
“¿Puedo confiar en Él o solo habla?”

Cuando te acercas a Jesús con tu dolor, tus preocupaciones, tu culpa y tu vergüenza, Él quiere que sepas que sí puedes confiar en Él con todo.

Puedes confiarle tu temor al futuro.
Puedes confiarle cuando ya no te alcanza el dinero.
Puedes confiarle a tus hijos.
Puedes confiarle a tu matrimonio.
Puedes confiar en Él.

Así que esta Navidad, quiero invitarte a pensar en el verdadero milagro de estas fechas:
Un Dios que jamás rompe sus promesas.

Pregunta para reflexionar:

¿En qué área de tu vida necesitas confiar hoy en Dios?