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Time of Grace en Español

Un poco puede lograr mucho

Cuando el apóstol Pablo se dio cuenta de que su tiempo en la tierra estaba llegando a su fin, le escribió a su querido compañero de ministerio, Timoteo, estas palabras:

“Predica la palabra; persiste en hacerlo, sea o no oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar… Mantén la cabeza fría en todas las situaciones, soporta los sufrimientos, dedícate a la obra de evangelista, cumple bien tu ministerio.” (2 Timoteo 4:2, 5)

Recientemente, fui testigo de cómo mi suegra enfrentó su propia muerte. La vi bendecir a mis hijos y a los suyos. Fue una manera tan hermosa de entrar a la eternidad.

Atravesar las transiciones de la vida es algo que nos confronta. Muchas veces son momentos desordenados y cargados de emociones. Y, cuando estamos justo en medio de ellos, puede ser difícil encontrar las palabras adecuadas. Pablo no parecía tener ese problema, y supo usar bien cada palabra. Es un recordatorio muy especial para mí.

Decimos tantas cosas sin pensar. Pasamos nuestros días sin enviar ese mensaje, sin decirles a las personas cuánto significan para nosotros, sin detenernos a pensar en quién podría necesitar una palabra de ánimo, una oración o incluso un simple “hola”.

Últimamente he estado intentando ser más intencional en eso: he procurado reunirme con personas para tomar café, salir a caminar, escribirles a aquellos por quienes estoy orando. En los últimos dos días he recibido llamadas nocturnas de la misma amiga. Anoche, cuando colgué, le pregunté si deberíamos agendar la próxima llamada para hoy, a la misma hora. Las dos nos reímos.

La vida puede desgastarnos. Hay días que no son fáciles. Un pequeño esfuerzo por animar a alguien puede marcar una gran diferencia.

Aprecia a las personas que te rodean por la manera en que han dado significado a tu vida. Nunca sabes cuándo será el último mensaje, el último correo o la última reunión que compartan contigo. Ten una sonrisa lista para encontrarte con quienes están abrumados y solo intentan salir adelante en su día.

Eso es lo que Pablo estaba diciendo. Prepárate para intervenir. Estate listo para decir la verdad cuando surjan preguntas. Estate listo para dirigir a otros hacia el Dios de esperanza. Estate listo.

Y eso solo sucede cuando nos empapamos de la Palabra, de modo que su aroma nos acompañe a donde vayamos.

Si empiezas a buscar a personas a quienes animar, te aseguro que las encontrarás. Si eres generoso al dar gracias, podrías alegrarle el día a alguien. Si tienes paciencia cuando otros no entienden, volverán con más preguntas… y luego con más… y más. Y poco a poco podrás enseñarles acerca de Dios.

Así es como se hace la obra de un evangelista: una persona a la vez. Día tras día.