¿Qué significa ser llamado por Dios?
¿Cómo saber lo qué Dios te está llamando a hacer? ¿Cómo sabes cuál es tu llamado?
Entonces, ¿qué significa ser llamado por Dios? Significa que Él te dio dones específicos, personas específicas y un trabajo específico que hacer. No todos los dones. No todas las necesidades del planeta. Ser llamado por Dios no es una orden de hacerlo todo. Es permiso para hacer las cosas buenas para las que Él te hizo, y confiarle a Él el resto.
Si empiezas en septiembre tienes 183 oportunidades para celebrar un “día nacional” de algo.
Eso es un montón de días.
Yo sí me apunto para el Día Nacional del pollo asado y el Día Nacional de las Nueces de Macadamia. Y como tengo al mejor perro del mundo entero, también voy a participar en el Día Nacional de Abrazar a tu Perro.
A nadie le va a sorprender que me salte el Día de las Matemáticas o que se me olvide el Día Nacional de la H muda. Porque entiendes que es imposible celebrarlos todos, y sabes que sería agotador intentarlo.
¿Te sientes abrumado por todas las necesidades que tienes a tu alrededor?
Entonces, ¿por qué vivo el resto de mi vida tan diferente? (Y por lo que me dicen algunos amigos, no soy la única con este problema.)
Como tenemos acceso a información a cada hora del día, nos enteramos de tragedias, necesidades, confusión y dolor que viven personas que nunca hemos conocido y que jamás vamos a conocer. Vemos tantas oportunidades para servir y escuchamos de tantas organizaciones que valen la pena y que necesitan donaciones, pero no tenemos ni el tiempo ni el dinero para apoyarlas a todas.
Y en vez de poder elegir libremente en cuáles participar y cuáles no son nuestra responsabilidad, terminamos dándo demasiado, o sintiéndonos culpables cuando decimos que no.
Mantén la perspectiva: ¿por qué no puedes con todas las necesidades?
Por más que nos digan que podemos con todo, la verdad es que no podemos dar dinero o tiempo a cada persona u organización que nos lo pide. No podemos, emocional, financiera ni físicamente, cubrir cada necesidad que existe.
Y es porque no somos Dios. Somos humanos, estamos diseñados, creados y elegidos por Dios, pero con limitaciones bien reales. Dios es el único que lo sabe todo, que lo puede todo, que tiene toda la misericordia, y quien “proveerá a todas [tus] necesidades [y las de todos los demás] conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).
Siguiendo tu camino: ¿qué dice la Biblia sobre ser llamado por Dios?
Hace como dos mil años, un pastor llamado Pablo les escribió a personas que vivían en Grecia. Mientras les hablaba a los que creían en Jesús, les dijo: “Hay diversos dones, pero un mismo Espíritu. Hay diversas maneras de servir, pero es un mismo Señor. Hay diversas funciones, pero es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos”. (1 Corintios 12:4–6).
Justo después de compartir esa buena noticia, Pablo usa la analogía de un cuerpo, y señala qué tan raro se vería si el cuerpo entero fuera solo un ojo gigante o una oreja enorme. Todos sabemos qué tan importante es tener distintas partes para que el cuerpo funcione bien.
Eso es lo esencial de lo que significa ser llamado por Dios. Él reparte diferentes dones a propósito, y luego pone a distintas personas y tareas frente a cada uno de nosotros.
Cada quien tiene un papel específico que jugar, usando sus propios dones para bendecir al mundo. Eso significa que puedes poner límites a tu tiempo, sabiendo que a veces Él te va a usar a ti, y a veces será la oportunidad de alguien más. Tienes la libertad de decir que no, incluso a cosas buenas, cuando no eres tú quien está llamado a hacerlas.
Usa tus dones: ¿cómo sabes qué te está llamando Dios a hacer?
Entonces te toca elegir cómo vas a iluminar el mundo con tus buenas acciones. No puedes con todo, pero sí puedes dar todo de ti al trabajo que Dios tiene para ti. Conoces tus talentos, así que busca formas de bendecir a la gente a tu alrededor. (Es probable que hayas escuchado a algunos cristianos hablar de sentirse “llamados” cuando se refieren a servir a otros de esta manera.)
¿No sabes por dónde empezar? Piensa en alguna organización sin fines de lucro que agradeces que exista, o piensa en qué problemas te rompen el corazón. Luego dale algo de tu tiempo, tu energía o tu dinero, porque Jesús dejó el cielo para hacer una diferencia en tu vida. Tu llamado normalmente empieza con los dones buenos que Dios ya te dio y con las personas que ya tienes enfrente.
Pedir ayuda: ¿quién está llamado a servirte a ti?
Mientras buscas formas de servir a otros a través de tu llamado, recuerda que otras personas también están llamadas a apoyarte a ti. Dios no te llamó solo a ti a servir; también llamó a otras personas a hacerlo. Al pedir ayuda o dejar que otros sean generosos contigo, les estás dando la oportunidad de cumplir su propio propósito.
Así que ahora que entras a septiembre, piensa en tu llamado mientras llenas tu calendario de cosas buenas (no solo eventos de “días nacionales”). Y hagas lo que hagas, hazlo todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31 ).
Linda Buxa es escritora y conferencista de retiros, no de matemáticas. Contó todos los días a mano en el calendario nacional de días festivos, así que existe la posibilidad de que la cifra de 183 días no sea exacta, puede variar por unos cuantos días de más o de menos.