¿Qué dice la Biblia acerca de amar a las personas difíciles?
Entonces, ¿qué dice la Biblia sobre amar a personas difíciles? Ámalas de todas maneras, así de simple (aunque no es fácil). Jesús le dijo a su gente que amaran a sus enemigos, que hicieran bien a quienes los odiaban, y que oraran por los que los trataban mal (Lucas 6:27–28). Suena imposible hasta que ves cómo él lo hacía. Miraba más allá de lo que hacía difícil querer a alguien y veía a una persona por la que valía la pena morir.
¿Cómo se vería la vida de Jesús hoy en día?
Una de mis cosas favoritas después de leer la Biblia es ponerme a imaginar cómo se vería todo si pasara en pleno 2026.
- Jesús nació en una cueva o un establo, y lo pusieron a dormir en un comedero de animales (el pesebre). ¿Qué sería eso hoy? Yo no tengo establo en mi casa, así que me lo imagino más tipo un garaje con una carretilla improvisada.
- El primer milagro de Jesús fue convertir agua en vino en una boda. Esto fue un detallazo de su parte, porque quedarse sin comida ni bebida “decente” para los invitados hubiera sido una vergüenza total para los anfitriones. Hoy en día, tener vino extra siempre ayuda, pero lo más incómodo sería quedarse sin comida antes de que todos coman. O que la boda fuera en un lugar con nieve y se dañara la calefacción a media fiesta. Ahí sí, sería un caos total.
- En sus últimos días en la tierra, Jesús les mostró su amor a sus amigos lavándoles los pies (el antiguo medio de transporte). Ese era un trabajo que casi nadie quería hacer si no le pagaban por eso, porque en esa época la gente caminaba todo el día en sandalias, y ahí se les pegaba tierra, sudor, bichos... de todo. ¿Qué trabajo súper necesario pero asqueroso habría hecho Jesús por sus amigos si viviera ahora?
Ese último punto es mi favorito. Me pone a pensar en todas esas tareas sucias, sudadas y nada cool con las que la gente de mi círculo necesita ayuda. Porque eso es justo lo que Jesús les estaba enseñando a sus amigos con este gesto en sus últimos días, ¿no? Claro! Les estaba mostrando cómo se ve el amor de verdad y el liderazgo con compasión.
Y no creo que él diría que la versión moderna de esto sería ayudar a un amigo a lavar su carro.
¿Es el amor solo hacer lo correcto?
Capaz se trata más del “cómo” que del “qué” haces para ayudar.
Voy a ser sincera: a veces me frustro de hacer la misma tarea de ayuda, una y otra vez, y en esos momentos hago lo correcto pero con una actitud pésima. Dejo que mis pensamientos de resentimiento me den vueltas en la cabeza mientras ayudo en mi trabajo, en mi casa o en mi comunidad. A veces limpio “con rabia” en lugar de estar tranquis disfrutando lo que hago.
El “cómo” equivocado: la actitud mala en el corazón; puede arruinar por completo un acto de servicio, y convertirlo en una obligación pesada en vez de algo genuino. Y eso le quita todo el valor a lo que hiciste.
¿Qué es el amor según la Biblia?
Entonces, ¿qué es el amor según la Biblia? Es menos un sentimiento y más una decisión: hacer lo mejor para otra persona, sin importar quién sea o cómo te haya tratado. El Pastor Mike explica esto en la vida real en Cosas confusas que dicen los cristianos: “Odia el pecado; ama al pecador”.
No me imagino a Jesús haciendo cara de asco, ni conteniendo las náuseas por el olor o la apariencia de los pies de sus amigos. Y unos días después, cuando estaba muriendo en la cruz, tampoco se burló ni ignoró al criminal que estaba a su lado cuando le dijo: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:42).
Jesús eligió ver el corazón y no ver el comportamiento de las personas.
Cuando sostuvo los pies de sus amigos en sus manos, seguro le agradeció a Dios por todos los kilómetros que esos pies ya habían recorrido. Seguro le pidió protección para esos pies, que todavía tenían un montón de kilómetros por delante contándole a la gente cuánto los ama Dios. Seguro también le pidió a Dios que perdonara a esas personas por todo lo que habían hecho mal, ya fuera lastimándose a sí mismos o a otros.
Jesús vio lo más hermoso que existe cuando miró esos pies.
Y ve lo más hermoso que existe cuando te mira a ti también.
Y ve lo más hermoso que existe cuando mira a la persona en situación de calle en tu cuadra, al bully de tu salón, y a tu jefe insoportable al que nada le parece bien y nunca te habla hablemente. Ahí es justo donde empieza el amar a la gente difícil. No a regañadientes, sino viéndolos con los ojos de Jesús.
¿Cómo amamos como Jesús cuando alguien es difícil de querer?
En otro momento, Jesús les dijo a sus discípulos: “Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan” (Lucas 6:27–28).
Los pies limpios no necesitan que los laven. No voy a decir que la gente amable no necesita amor. Sí lo necesita, todos lo necesitamos. Pero Jesús nos retó a ir un paso más allá: a lavar los pies sucios con alegría, y amar a las personas difíciles con gusto.
¿Cómo amas a las personas difíciles? Empieza con estos cuatro pasos
Pero ojo, no es tan fácil como suena. Cada vez que leo sobre un hábito o una mentalidad nueva que me cuesta, siempre quiero que alguien me tire un tip práctico de por dónde empezar. En este caso, “esa persona” soy yo, y te traigo 4 pasos:
- Piensa en esa persona cuyos “pies” sabes que Dios te está pidiendo que laves. Anota su nombre hoy mismo en tu celular o en tu libreta/agenda.
- En tu cabeza, identifica qué es exactamente lo que hace que esa persona sea difícil de querer.
- Pregúntale a Google o a tu IA favorita que te dé cinco ejemplos de cómo esa característica tan molesta podría verse (o usarse) como una bendición.
- Ahora que ya convertiste ese “comportamiento” en algo hermoso, haz el esfuerzo de visitar, llamar o mandarle un mensaje a esa persona, y dile cuánto valoras esa cualidad suya. Y ve un paso más allá: pregúntale cómo puedes orar por ella esta semana.
Yo le digo a esto ponerse “los lentes de Jesús”.
Seguimos siendo humanos. Nos vamos a fastidiar, nos vamos a frustrar. Y muy probablemente nos vamos a enfocar en cómo queremos que nos amen, nos acepten y nos vean valiosos incluso en nuestros peores días, y se nos va a olvidar hacer lo mismo por los demás. Lo bueno es que, sin importar cuántas veces se nos olvide, Jesús nos sigue amando igual. Por eso podemos confiar en que él nos va a ayudar a intentarlo de nuevo cada vez que la reguemos.
Pídele a Dios que te ayude a ver a los demás como Jesús los ve.
Pídele a Dios que te ayude a ver a cada persona a tu alrededor como alguien por quien Jesús murió.
Pídele a Dios que te siga ayudando a vivir pensando que las únicas preguntas que importan de verdad son estas: ¿cuándo regresas Jesús, y a quién voy invitando desde ya a esa fiesta?