Time of Grace en Español | Blogs

El hábito de caminar se convirtió en mi tiempo de oración

Escrito por Katie Augustine | Aug 19, 2026, 3:52:32 PM

Este verano decidí crear el hábito de caminar todos los días. Caminar es una forma prácticamente gratis de bajar la presión arterial, fortalecer los huesos, reducir el riesgo de diabetes, aflojar las articulaciones, afinar la cintura y, la razón más grande para mí, bajar el estrés.* La mayoría de los días pasaba al menos veinte minutos con mis tenis nuevos, completamente sola y en silencio, con los pies golpeando el pavimento caliente mientras respiraba el aire húmedo del verano.

Por qué caminar solo(a) le da espacio a la oración

Caminar sin las distracciones normales, como audífonos o incluso sin la conversación con alguien más, deja que tu mente divague y ordene un montón de cosas que quedan enterradas en medio del ajetreo diario. Como mujer casada, maestra y mamá de cuatro, tengo mucha gente que cuidar y que depende de mí, pero caminar me regalaba un pedacito del día donde solo era responsable de mí misma. Durante ese raro momento a solas, mis pensamientos se iban seguido hacia la oración, y de repente ya no caminaba sola: caminaba con Dios.

Visualizar a Jesús caminando a mi lado

En estas caminatas diarias, empecé a caminar por un lado de la banqueta e imaginar a Jesús caminando al otro lado, junto a mi. Esa pequeña cosa cambió cómo oraba durante esas caminatas, porque empecé a contarle todo a Dios. Creo que a veces caemos en la trampa de pensar que Dios solo quiere escuchar nuestras oraciones “bonitas”. Nos guardamos las partes violentas, mezquinas, humillantes o exageradas de nosotros mismos frente a Dios, pensando que Él solo quiere la versión moderada y piadosa de quiénes somos. Nada podría estar más lejos de la verdad.

Por qué puedes llevarle a Dios todo tu ser en oración

Primero, Dios ya lo sabe todo, así que guardarse algo frente a Él simplemente no tiene caso. Como dice Salmos 139:7–10:

“¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo de los dominios de la muerte, también estás allí. Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar, allí aun tu mano me guiaría, ¡me sostendría tu mano derecha!”.

Segundo, Jesús entiende toda la gama de emociones humanas, no solo porque Él creó las emociones, sino porque vivió treinta y tres años como ser humano en esta misma Tierra que habitamos hoy, y las sintió todas. Como dice Hebreos 4:14–15:

“Por lo tanto, ya que en Jesús, el hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado”.

Jesús entiende cada emoción que le llevas en oración

Jesús literalmente caminó en nuestros zapatos, así que entiende nuestros corazones molestos, anhelantes, desesperados, celosos, cansados o preocupados. Y aun con todo ese conocimiento de nuestras imperfecciones, el santo Hijo de Dios pensó que valíamos la pena morir por nosotros. Jesús lo dio todo por ti y pensó que valías la pena. Su vida perfecta, su muerte injusta y su desconcertante resurrección ya ganaron el mayor premio para nosotros, así que en vez del infierno que merecemos cuando esta vida termine, nuestro Salvador nos estará esperando cuando cerremos los ojos en la muerte.

No tenemos que esperar hasta morir para tener acceso al Dios del universo: Él está caminando con nosotros en cada cosa que vivimos.

Un ejemplo bíblico de una oración honesta: el rey Ezequías

Esto significa que no tienes que guardarte nada. Sigue el ejemplo de un rey del Antiguo Testamento llamado Ezequías, quien, cuando un ejército enorme marchaba contra su ciudad y manipulaba psicológicamente a sus habitantes, tomó una carta ofensiva de su enemigo y “[...] la leyó. Luego subió al templo del SEÑOR y la extendió delante del SEÑOR”(2 Reyes 19:14).

Pon delante de Dios tus miedos, tus sueños, tus preocupaciones. Él puede tomar el desastre que crees que eres y usarlo para un bien que ni siquiera puedes imaginar. Dios te creó con un propósito y a propósito. Él diseñó tu personalidad y tu cuerpo, y te colocó exactamente en este punto de la historia para sus propios planes y su propio placer. Y no solo eso: Él está caminando contigo en cada paso de tu vida.

Empieza hoy tu propio hábito de caminar y orar

Te animo a esto: sal a caminar hoy y llévate a Dios contigo. Ponle todo por delante, con lágrimas y con alegría, y confía en que estás caminando con tu Salvador, quien nunca dejará de amarte y nunca se apartará de tu lado.

¿Quieres saber más sobre caminar con Dios? Escucha el mensaje del Pastor Mike: Confusing Things Christians Say: “Walk with God” (Cosas confusas que dicen los cristianos: “Camina con Dios”).