Conectar con Dios: Lo más importante de tu día
Hoy me reuní con una amiga para almorzar juntas. Mientras estábamos allí, en uno de esos viajes de ida y vuelta desde nuestra mesa hasta la estación de café, vi a una mujer mayor sentada sola, inclinada sobre un pequeño montón de papeles.
Al acercarme, me di cuenta de que aquel montón de papeles era en realidad un ejemplar muy gastado de un libro de devociones diarias. Por curiosidad, me acerqué y le pregunté:
—Disculpe, ¿está leyendo un devocional?
Ella asintió.
Le comenté que las páginas se veían muy usadas, como un libro verdaderamente apreciado. Me respondió que lo leía con frecuencia.
Le agradecí por su hermoso y valiente ejemplo, porque me recordó —y quizás también les recordó a quienes estaban a su alrededor— lo bueno que es apartar tiempo para estar con Dios durante el día. Luego le dije que pensaba conseguir una copia nueva de ese mismo devocional y llevársela la próxima vez que volviera a ese lugar.
Y eso es exactamente lo que planeo hacer.
Pero solo Dios sabe si volveré a ver a esa mujer alguna vez.
Y eso me hizo pensar.
Solo Dios sabe si volveré a tener contacto contigo alguna vez. Sí, contigo, la persona que está leyendo estas palabras en este momento.
El mañana no está garantizado, y no quiero dar por sentado la oportunidad de hablar contigo otra vez. Así que quiero aprovechar este momento para decirte lo más importante que se me ocurre, por si nunca volvemos a encontrarnos.
Es maravilloso que estés aquí.
Es algo hermoso y valiente que estés apartando tiempo para acercarte a Dios.
- Sigue sintiendo curiosidad por Dios.
- Sigue alabándolo por las personas, los lugares y las bendiciones que te ha dado.
- Sigue pidiéndole que te muestre qué significa realmente lo bueno cuando atraviesas momentos difíciles.
- Sigue creyendo que Jesús te ve y te ama mucho más de lo que puedes imaginar.
Y si estás leyendo esto, pero sientes que apenas logras seguir adelante, quiero compartir contigo estas palabras:
“¡Aleluya! ¡Alaben, siervos del Señor, alaben el nombre del Señor! Bendito sea el nombre del Señor desde ahora y para siempre. Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre del Señor. Excelso sobre todas las naciones es el Señor; sobre los cielos se extiende su gloria. ¿Quién como el Señor nuestro Dios, que tiene su trono en las alturas y se digna contemplar los cielos y la tierra? Él levanta del polvo al desvalido y saca del basurero al pobre para hacerlo sentar entre los príncipes de su pueblo. A la mujer estéril le concede un hogar y la convierte en madre feliz de hijos. ¡Aleluya!” (Salmo 113)
Y si estás leyendo esto y estás teniendo el mejor día de tu vida, quiero que leas esa misma verdad acerca de Dios:
- Dios está contigo todo el tiempo, no solo cuando es fácil sentirlo.
- Dios es bueno todo el tiempo, no solo cuando es fácil verlo.
- Dios te ama todo el tiempo, no solo cuando tú lo amas a él.
- Dios te salvó, incluso si todavía no estás completamente seguro de creerlo.
Espero que vuelvas por aquí algún día para seguir aprendiendo acerca de Jesús y acercarte más a él.